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sábado, 23 de mayo de 2026

LA VENTA DE ESPOSAS EN EL SIGLO XVIII y XIX



El divorcio era antes tan caro, tan humillante y tan inalcanzable para la gente común que algunas parejas desesperadas recurrían a algo espeluznante:

Un marido llevaba a su esposa a un mercado público con una cuerda o un soga alrededor del cuello, la cintura o el brazo, y la "vendía".


Suena casi demasiado brutal para ser cierto....Pero en la Gran Bretaña de los siglos XVIII y XIX, la venta de esposas se convirtió en una forma cruda y pública para que las parejas de clase trabajadora se separaran cuando la ley prácticamente no les ofrecía una salida realista.


Para los hombres ricos, el divorcio podía gestionarse a través de abogados, tribunales y el Parlamento. 

Para las mujeres pobres, el mat


rimonio podía sentirse como una puerta cerrada sin manija. 

Si un marido la abandonaba, la maltrataba, se gastaba el sueldo en bebida o simplemente quería otra vida, existían pocas protecciones legales. 

Una esposa tenía derechos de propiedad y de custodia limitados, y muy poco poder una vez casada.


Así, el mercado se convirtió en un escenario...

Se congregaban multitudes....

Se anunciaban las pujas......

A veces, el "comprador" era ya el amante de la mujer.  

A veces, la venta se concertaba con antelación, fingiendo que se trataba de una transacción. 

Otras veces, la propia mujer consentía porque era la única manera de escapar de un matrimonio miserable y la única manera de poder empezar de nuevo.


Pero la humillación era pública.


Imagínese estar frente a sus vecinos mientras su matrimonio se reducía a un precio. 

Unos pocos chelines. 

Una pinta de cerveza. 

Un animal de granja. 


Un hazmerreír para la multitud.


Y sin embargo, bajo la crueldad, estas ventas revelan algo más profundo.....

La gente común intentaba obligar a un sistema legal deficiente a reconocer lo que se negaba a admitir... que algunos matrimonios eran insoportables y que las mujeres necesitaban una salida.


La esposa no era realmente una propiedad ante la ley, en el sentido que implicaba la venta. 

Pero la sociedad a menudo la trataba casi como una propiedad, de modo que el ritual tenía un sentido terrible.


Que final ten terrible para una mujer, acabar siendo propiedad de alguien contra su voluntad, aunque que voluntad podría tener si no era dueña de su propia vida.


Les voy a contar algo que mi familia no podrá desmentir, mi abuela fue casada con mi abuelo por un arreglo matrimonial, y miren que no fue hace mucho tiempo, estamos hablando de mediados del siglo XX, ella era una jovencita que conoció a mi abuelo el día de la boda, fue engañada por sus familiares, le dijeron que la iban a llevar a un lugar donde iba trabajar y ella les creyó, dejo en su pueblo natal a su familia y a un novio del que estaba enamorada y jamás lo volvió a ver en su vida.

Que lastima de sociedad, hoy en pleno 2026 en pueblos apartados aún se siguen dando casos así donde se vulneran los derechos de las mujeres y niñas, obligadas a casarse con personas contra su voluntad. 


Está mentalidad debe de cambiar, empecemos por nosostros mismos.


 

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