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miércoles, 4 de noviembre de 2026

LAIKA EL PRIMERO ANIMAL EN VIAJAR AL ESPACIO PARA NO VOLVER

 


Hace 69 años, el 3 de noviembre de 1957, una perrita que vivía en las calles de Moscú se convirtió en el primer ser vivo en dar vueltas alrededor de la Tierra. Se llamaba Laika.


Su nombre en ruso se relaciona con la palabra “ladradora”. Tenía unos tres años y pesaba cerca de seis kilos. Los científicos la eligieron entre varias candidatas por su carácter tranquilo y su buena relación con las personas.


Antes del viaje pasó semanas entrenando. Aprendió a quedarse quieta en cabinas muy pequeñas, a tolerar ruidos fuertes y vibraciones, y a comer un alimento en forma de gelatina.



Vladimir Yazdovsky, uno de los científicos que trabajó con ella, contó que antes del lanzamiento se la llevó a casa para que jugara con sus hijos. Según sus palabras, quería regalarle un buen momento.


El viaje fue a bordo del Sputnik 2, que despegó desde Baikonur, en Kazajistán, apenas un mes después del primer Sputnik. La cabina tenía un sistema de aire y sensores que registraban el pulso y la respiración de Laika.


Esos datos fueron valiosos. Los especialistas pudieron estudiar cómo reacciona un ser vivo al despegue y a la ingravidez en órbita. Esa información ayudó a preparar el camino para el primer vuelo de una persona al espacio, el de Yuri Gagarin, el 12 de abril de 1961.


La nave siguió girando alrededor del planeta durante meses. Dio más de 2.500 vueltas hasta abril de 1958.



En 2008, en Moscú, se inauguró un monumento en su honor: una perrita de pie sobre una forma que recuerda a un cohete.


Laika nunca volvió, pero su nombre sigue ligado a uno de los primeros pasos de la humanidad hacia el espacio.